Noviembre 29, 2020

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Hablemos de personas mayores

Por José Lirio Jiménez

La vejez el valor de la experiencia: Digamos que la sociedad actual tiende a definir la vejez por los años de edad, mientras que las sociedades de antaño consideraban una persona anciana en función de su condición física o mental. Así que este punto de vista último es el más justo

De modo que, diré que no debemos ser un pasajero más del tren social, que vamos montados. Sino que debemos ser el maquinista de nuestro propio tren. Ahora solo se mira la belleza exterior, la belleza interior no cuenta, solo miran lo mundano. Existe mucho desorden en todo, mucha envidia, orgullo, falta de sinceridad. Pero lo más lamentable de todo, es que creen en este ambiente ambiguo y desordenado, desalojando a los mayores. Pero cuando la crisis se agudiza, muchos vuelven, a por ellos, a la residencia que los dejaron.  ¿Interés o hipocresía?

Las personas mayores no tenemos el porqué, perder nuestra capacidades intelectuales. Pues la jubilación nos permite, a donde debemos dedicar nuestro tiempo, y ese tiempo libre debe servir para hacer lo que mas nos guste.

Algunos mayores se creen que por el hecho de ser mayor, ya se tiene uno que conformar, y quedar   relegado a no servir para nada. Y según este gobierno algunos de sus ministros nos interpretan como momias andantes, que les estorbamos, y les cuesta la pensión. (Pero no se dan cuenta que le hemos frenado una revolución social, con nuestra ayuda a familiares sin trabajo). Nada más lejos de la realidad. Una parte de la sociedad nos podrá cuestionar, incluso sus gobernantes también, de hecho ahora con la pandemia, lo han hecho, nos han discriminados, y dejado morir sin atención hospitalaria y solos. Pero se equivocan, somos necesarios, y somos mayores pero no tontos.

Los mayores somos una organización social en la que los valores que más aprecian son la juventud y la belleza física, por esto no es de extrañar que las personas de edad nos sintamos injustamente desplazados, en una sociedad donde la estructura familiar actual se tambalea.

Los asilos y las casas de ancianos, que hoy día sustituyen, a los hijos en sus deberes de cuidar a sus mayores, son en ocasiones lugares tan deprimentes que aceleran en muchas ocasiones el fallecimiento de quienes allí están.

Aunque también es verdad que, afortunadamente, hay residencias de ancianos con una organización y unos cuidados ejemplares. Pero, sin embargo el anciano tiene menos capacidad de adaptación, es mucho más sensible a cualquier cambio por pequeño que este sea, porque experimenta dificultades al adaptarse al nuevo hogar impuesto por las necesidades de las familias. Antaño nuestros mayores eran cuidados por sus hijos. Hoy día nos es así.

En la ancianidad es cierto que algunas funciones intelectuales van a menos a medida que la edad avanza, especialmente en la memoria. También es cierto que la demencia senil es un gran problema allí donde los avances médicos y técnicos han conseguido aumentar la esperanza de vida hasta edades muy avanzadas.

Sin embargo, no deben hacer creer que todos los ancianos pierden la memoria. Pues se equivocan, porque muchos de los problemas de los ancianos depende de la disposición genética, pues la mayor parte de los problemas mentales de anciano proceden de un entorno inadecuado familiar, de la falta de prevención, de cariño, y de una resignación que acepta el anciano voluntariamente como irremediable.

Así, para un anciano o como para cualquier otra persona, la unidad familia o el ejercicio físico es muy recomendable. El anciano no debe pedir disculpas por la edad, tan solo tiene los años vividos. Pues la virtud de poseer años conlleva la responsabilidad de no desperdiciar los años vividos. Sino conservar esa mina para poder contraer su contenido.

Lo sé por experiencia, mis abuelos maternos murieron en casa, mis padres también, y mi suegra con 99 años está todavía en casa, así que, el tratamiento familiar conlleva el bienestar del anciano, y su calidad de vida, porque el anciano donde quiere estar, es con los suyos, con su familia, con sus recuerdos, y lo demás sobra todo. Aunque el resto este jodido.

Así que os digo que la experiencia de un anciano puede ser muy útil para esta juventud perdida. El conocimiento profundo de un oficio por ejemplo. O, la capacidad de analizar las cosas con perspectiva, son valores muy a tener en cuenta, por esta sociedad imparable de comodidades y poco sacrificio por los demás.

De modo que, entre los 50 y los 70 años, en una mayoría se sitúa la edad considerada como la madurez. Es una edad donde la persona es considerada más útil, con una acumulada experiencia, gran actividad intelectual y con capacidad para resolver situaciones y problemas. Y en este mi país, estamos marginados, y no cuentan, con quienes levantaron un país destrozado, trabajando de sol, a sol, y que ahora quieren destruir, con la eutanasia, abortos, paro, y otras lindezas de gobiernos que sólo piensan en ellos. 

Así que no debemos ser un pasajero más del tren social, que vamos montados. Sino que debemos ser el maquinista de nuestro propio tren. Ahora solo se mira la belleza exterior, la belleza interior no cuenta, solo miran lo mundano. Existe mucho desorden en todo, mucha envidia, orgullo, falta de sinceridad. Pero lo más lamentable de todo, es que creen en este ambiente ambiguo y desordenado.

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