Agosto 15, 2020

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Deseos y Utopías de un Servidor

Por Darío Iglesias Muñoz

Hemos comenzado un nuevo año. El treinta y uno de diciembre despedíamos el 2019 entre risas y festejos como si el fin no fuera cada día y cada minuto un nuevo comienzo. Llegó el 2020 el uno de enero y todo volvió a ser lo mismo, los mismos problemas y las mismas inquietudes, los mismos desvelos y los mismos deseos. Todo es igual pero, a la vez, nada es lo mismo

El tiempo pasa y nosotros con él. Queridos lectores. En este primer escrito de año nuevo quiero expresar mis deseos, aunque suenen a utopía, para este año que acabamos de estrenar. No dejo de pensar en aquellos corazones endurecidos, también en el mío, que olvida y deja pasar de largo, como el fariseo y el publicano de aquella historia samaritana, al pobre y olvidado de este mundo injusto. Por eso, pido para el hombre un poco de amor y cordura para que este mundo pueda ser, de una vez por todas, dichoso y fraterno.

Sólo si el amor y la solidaridad están presentes entre los que somos hermanos y habitamos esta casa común que es el mundo, podremos convivir en paz y armonía. Falta nos hace dejar atrás ideologías y algunas actitudes poco humanas y pensar en lo que verdaderamente nos construye más allá de criterios ideológicos. La humanidad y la dignidad están por encima de la ley. Pienso también en el escenario político que estamos evidenciando.

No sé cómo y dónde terminará toda esta pantomima, esta pésima obra de teatro y estas actitudes soberbias de nuestros políticos que evidencian falta de honradez, y en el fondo, falta de calidad humana y talla política. Pido a nuestros gobernantes que dejen de cavar la tumba de este país y de traicionar a los ciudadanos, que miren por el bien de todos y de cada uno en particular, que dejen atrás el pasado y miren al futuro con un espíritu de verdadera democracia y, por último, que aprendan de los errores para no caer de nuevo en ellos. Es fácil olvidarlos y tropezar dos veces en la misma piedra.

No estaría mal pensar en lo que nos une y no en lo que nos diferencia. Por último, un deseo para Los Barrios, mi pueblo, nuestro pueblo. No dudo de la buena voluntad y las ganas de trabajar de nuestros gobernantes. No dudo de la humanidad y el buen hacer de cada uno de ellos. Por eso, mi deseo para este nuevo año es que sigan, al menos, con las mismas ganas y entusiasmo de construir un presente más digno y un futuro más esperanzador, especialmente, para todos aquellos barreños que sufren necesidades. Queridos amigos y amigas, todo un año por delante para construir nuestras vidas de la mejor manera que sabemos hacerlo. Vive cada día como si fuese el primero, el último, el único día de tu vida. Un abrazo a todos. Ánimo y adelante.

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